
Si no hay nada por una de las partes se acaba enfriando, que no te de rabia, es el destino. ¿Quieres luchar? Entonces hay algo.
Lo demuestras con hechos, pero no con palabras ¿Por qué no con palabras siendo que hay hechos que lo respaldan?
Normalmente pasa lo contrario y es porque las palabras no son reales. Pero si hay hechos ¿Por qué no palabras reales que lo asientan? ¿Falta de confianza? Si es por eso no puede ser muy certero porque se basa en eso, en confianza.
Si es por falta de confianza no es una relación completa y no llena, a si que también se acaba enfriando y es un estancamiento en la formación de las dos personas, que deben tomar diferentes caminos.
El destino es muy caprichoso, pero no juega por jugar. ¿Jugamos?
Zaragoza, 17 de diciembre de 2009
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